La Cámara de Acusación de Córdoba dio un duro golpe al ex presentador del reconocido Festival de Doma y Folklore de Jesús María. Se trata del locutor Cristian Bazán, quien deberá responder en el juicio por la causa de las viviendas prefabricadas Zenit.
El conductor, junto a otros ocho imputados, deberán enfrentar a la justicia por la estafa millonaria que afectó a decenas de personas. La investigación, llevada adelante por la fiscal Daniela Maluf, reveló una compleja trama de engaños y maniobras fraudulentas.
Bazán, según la acusación, era el rostro visible de la operación, utilizando su imagen pública para atraer a las víctimas y generar confianza en el proyecto.
La imagen pública al servicio de una estafa millonaria con víctimas reales
Los acusados de esta historia están imputados por asociación ilícita y estafas reiteradas. La supuesta maniobra por la que deberán sentarse a responder consistía en la venta de viviendas prefabricadas que nunca fueron entregadas, causando un perjuicio económico de más de $18 millones.
Entre las víctimas, hay personas que invirtieron sus ahorros de toda una vida en el sueño de tener una casa propia y otras que incluso llegaron a vivir en condiciones precarias tras ser estafadas.
"Yo entregué $350.000, esperé casi un año y vi que hicieron nada. Ahí nos contactamos con otra gente también estafada y nos dimos con que todo el sistema estaba podrido", señala a iProUP Héctor Albaretto, primer denunciante de la causa.
En cuanto a la participación del famoso involucrado, el denunciante advierte que se trataba de alguien plenamente involucrado en los hechos: "Cuando vos llamabas al número de la promoción, directamente escuchabas la voz de Bazán".
Entre las cerca de 40 personas estafadas se encuentra un reconocido ex director técnico de Talleres, Héctor Chazarreta. "Puse u$s25.000 en billetes y me prometieron terminar la casa 120 días. Yo confié en esta gente porque estaba el locutor, por lo que veía en la tele. Te llamaban diciéndote que ponían las manos en el fuego por el proyecto", recuerda.
Entre las víctimas hay personas que sufrieron depresión, problemas cardíacos y hasta separaciones. El caso emblemático es el de una concursante del programa de televisión donde Bazán promocionaba el proyecto. Se trata de una mujer que ganó una vivienda y cuando quiso reclamar el premio se lo negaron porque no contaba con un terreno.
Se endeudó, compró la tierra y cuando volvió a reclamar le dijeron que había vencido el plazo para la entrega. Terminó viviendo en una carpa, en el lote adquirido para la construcción.
La promesa de viviendas prefabricadas a precios accesibles se convirtió en una pesadilla para decenas de familias que entregaron importantes sumas de dinero y nunca recibieron sus casas.
En cuanto a una eventual penalidad para Bazán por usar su imagen pública para promocionar una estafa, la abogada querellante Marina Romano brinda detalles a iProUP: "Además de promocionar las viviendas prefabricadas en su programa de televisión, habría tenido un rol activo en la organización de la estafa. Según la fiscalía, el conductor televisivo era el 'atractor' de clientes, quienes confiaban en su imagen y en su seriedad".
El rol del famoso en cuestión no fue la mera recomendación financiera, que hoy no está directamente atada a una responsabilidad penal, sino que tuvo conversaciones y encuentros con las víctimas a fin de persuadirlas.
El gris legal para penalizar a famosos que recomiendan estafas
La legislación argentina establece responsabilidades penales para quienes participen en actividades fraudulentas. Esto incluye a quienes inducen o facilitan la comisión de delitos, como las estafas.
Sin embargo, la aplicación de estas normas a figuras públicas que promocionan productos o servicios fraudulentos presenta algunas particularidades.
"Para que una persona sea considerada penalmente responsable, es necesario demostrar que tuvo un conocimiento efectivo de la naturaleza fraudulenta de la actividad y que participó activamente en ella, más allá de una mera promoción", señala Romano.
Lo que indica la letrada es la parte más difícil de comprobar, ya que en la mayoría de los casos los famosos involucrados se consideran únicamente objetos publicitarios.
Es por eso que, si la celebridad actuaba en el marco de un contrato con la empresa implicada en la estafa, puede ser considerado como un mero difusor de información y su responsabilidad penal puede ser menor.
Si no se toman las medidas necesarias para verificar la veracidad de las afirmaciones que realizan, pueden ser consideradas responsables por omisión. No obstante, sigue siendo muy difícil que un famoso que recomienda un ponzi vaya preso.
Hay muchos casos donde personalidades reconocidas promocionaron inversiones: Vayo Business es el ejemplo más resonante, ya que su agresiva campaña publicitaria se basó en la participación de incontables personalidades del ambiente. Lo que queda, al menos por ahora, es apenas una fugaz condena social.
Frente al avance de estos experimentos se vuelve cada vez más necesaria la aplicación de una penalidad para quienes no indagan sobre los proyectos que recomiendan y terminan siendo un scam.