La Comisión Europea volvió a presionar a Apple al exigirle que haga su sistema operativo más accesible y compatible con dispositivos de otras marcas.

Esta decisión, en el marco de la Ley de Mercados Digitales (DMA), tiene como objetivo eliminar las limitaciones que afectan la conectividad de smartwatches, audífonos y otros accesorios que no pertenecen al ecosistema de la compañía.

Según el informe oficial emitido por la Comisión, Apple deberá asegurar que los desarrolladores externos puedan acceder a las mismas características de hardware y software que la empresa guarda para su uso exclusivo.

Esto incluye permitir la integración con el chip NFC para realizar pagos, habilitar el uso de asistentes de voz alternativos y permitir un mayor control sobre las notificaciones del sistema, entre otros ajustes importantes.

Por su parte, la compañía defiende que abrir iOS podría poner en peligro la seguridad y la privacidad de los usuarios, al abrir la puerta a posibles abusos por parte de desarrolladores externos.

¿Qué sanciones podría enfrentar Apple?

Si la compañía no cumple con estos requisitos, podría ser sancionada con multas de hasta el 10 % de su facturación global, lo que equivaldría a unos u$s40 mil millones.

Además, se le exige implementar un sistema para resolver disputas con desarrolladores, presentar informes de avance cada seis meses y mantener un sistema público para hacer el seguimiento de las solicitudes de interoperabilidad.

La normativa también establece plazos específicos para la ejecución de los cambios:

Apple vs la Unión Europea

El desacuerdo entre Apple y la Unión Europea no es algo reciente. En 2023, la UE ya obligó a la compañía a reemplazar su conector Lightning por el estándar USB-C.

Ahora, apoyada por la Ley de Mercados Digitales (DMA), la UE busca imponer un cambio mucho más profundo en el modelo de negocio de Apple.

Este conflicto no solo afecta a la empresa de Tim Cook, sino que podría marcar un precedente para la industria tecnológica en general. Si la Comisión Europea logra que Apple ceda, otras empresas con ecosistemas cerrados podrían estar bajo una presión similar.

Por ahora, el enfrentamiento sigue en pie. La gran incógnita es si Apple se adaptará, como lo hizo con el USB-C, o si decidirá luchar en los tribunales para defender su modelo exclusivo.

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